sábado, 30 de julio de 2011

Tel Baruch


En cada playa del mundo el mundo acaba. Una llanura de cielo y flor de espuma conduce al horizonte y al abismo. Y hacia allí se encaminan los incautos: yo los veo luchar contra la sed y el agua, dejando atrás las cosas que han amado, las huellas que han dejado, las altas torres de la ciudad blanca. Ellos se ven titanes que rozan la victoria. Los que quedan atrás, en la orilla de sol, los ven agónicos en un lecho lejano y agitado.