jueves, 6 de octubre de 2011

Otro sol y otros pájaros

Si muerte es el vacío que uno deja, la vida del que marcha a vivir otra vida se parece a la muerte. Muerte porque lo alumbra una luz que no vemos, negra como el olvido y el dolor del recuerdo, y duerme bajo el cielo de una noche lejana.
Y en esa noche dejan los murciélagos el rastro de sus vuelos geométricos y a tientas. Pero son otros. Otras estrellas tienen sus ojos sobre el mundo. Y otro sol amanece y otros pájaros.

Muy lejos de esa noche, la mañana termina con el sueño en el que vimos a ese que ya no tiene voz ni sombra. Este sol y estos pájaros señalan el lugar donde no existe. 

14 comentarios:

Emily dijo...

Otro sol y otros pájaros.

Eso es.

E dijo...

Me encanta la belleza de tu estilo. Un texto maravilloso. Enhorabuena.

Blimunda dijo...

María, yo siempre he tenido esa sensación con las personas que quiero y están lejos, pero no lo hubiera sabido expresar con tanta precisión y belleza.
Te abrazo.

Ignacio Carcelén dijo...

Brindamos con copas vacías, pero tenemos sed.

Antonio Azuaga dijo...

¿Cómo se puede tener esa sensibilidad a tus años para hablar de la distancia -o la muerte- con tan perfectas exactitud y elegancia?

Con toda mi admiración,

Antonio

María M. Bautista dijo...

Muchísimas gracias a todos.

Mae dijo...

Profundidad y ritmo. Magnífico.

Qué gusto tenerte de nuevo por aquí.


Abrazos.

María M. Bautista dijo...

Mil gracias, Mae.

Abrazos para ti también.

tournesols dijo...

qué bonito tu mundo

María M. Bautista dijo...

Gracias

waslala dijo...

"La vida del que marcha a vivir otra vida se parece a la muerte", ufff, que frase. Es como si me hubieras leido el corazón. Saludos

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias y un saludo.

julian bluff dijo...

Piero della Francesca se dirige devotamente a Maria Battista desde los confines del cielo.
Creo saber de una mujer joven que está enamorada de mi. Yo no la conozco, nunca la he visto. Podría parecerse a Eleonora, podría parecerse a Isotta, ser rubia o ser morena, y tener la piel del color del azahar o tenerla de otro tono distinto.
Ella es una dama del futuro, no ha nacido aún, pero a mi me ha sido dado verla en sueños, mirar una de mis tablas, y me ha cabido comprobar como se dibujaba en su rostro una rotunda sonrisa de placer. Eso, al menos, he considerado. Aunque puedo equivocarme porque soy hombre, he perdido la vista y, quizás, tampoco haya por que fiarse en demasía de la veracidad de los sueños.

María M. Bautista dijo...

Muchísimas gracias, de verdad. Para nada me merezco esas palabras.