viernes, 8 de abril de 2011

Que un solo trazo acabe con la nada

Es sorprendente que un solo trazo acabe con la nada. Que dos trazos expresen ese asombro. Que tres sean la risa y cuatro el mundo. Cuando ves dibujar a los niños lo comprendes. No es la belleza lo que el alma busca, sino la magia que tiene lo obsesivo: esas bocas perplejas cuando avanza el color, igual que una tormenta luminosa. No es la belleza. Son las líneas erráticas de las que nunca alzaron ni el lápiz ni los ojos.

7 comentarios:

Sueño dijo...

" No es la belleza lo que el alma busca, sino la magia que tiene lo obsesivo"

Revelador e intrigante. Magistral.

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias, Sueño. Siempre pienso que sin obsesión no habría arte ni poesía, porque no puede existir ritual sin ella, pero tampoco lucha personal.

Un beso.

Tierrafracio dijo...

Mediante el arte el Hombre accede al Arte,
y por rupestres trazos en la cueva
adquiere la evidencia y forma parte
de la divinidad que le subleva.

Alcanza a Dios por métodos arcanos
cuando, a su imagen, pinta seres vivos;
cuando bisontes, ciervos o cultivos
nacen, creados por sus rudas manos.

Lleva a la piedra el alma de las cosas;
plasma con torpe magia el movimiento
del hálito del tiempo, y el aliento
del sueño de los dioses y las diosas.

Consigue hacer patente con dibujos
la trama trascendente de sus días:
las guerras, el poder, las cacerías,
el rito religioso de los brujos...

El arte primitivo es el tratado,
el discurso acabado de pasiones,
el poema de amor arrebatado
escrito en las cavernas, con carbones,
por el Hombre de Dios enamorado.



Hola María. Con tu permiso te dejo aquí estos sencillos versos que nacieron de la inspiración que tus maravillosas palabras sobre la génesis y la motivación profunda del Arte produjeron en mí. Al leer los primeros versos, "que un solo trazo acabe con la nada", algo me transportó a ese mundo primitivo de los primeros artistas rupestres y a la magia de los signos y de los materiales que nos comunican de alguna manera con nuestra identidad más remota, con nuestra identidad más auténtica y humana. Es una gran satisfacción leer tus extraordinarios poemas y que nos permitas compartir el hilo siempre atinado y certero de tus pensamientos y reflexiones. Gracias por tu poesía. Un saludo.

Carlos

María M. Bautista dijo...

Muchísimas gracias por estos versos y por tus palabras, Carlos. Me alegra que el texto te haya animado a escribirlos y que hayas reflejado tan bien esa idea de ritual y primitivismo que yo quería retratar en la imagen de los niños dibujando. Es una de las cuestiones que me parecen más fascinantes en el arte y tu verso "lleva a la piedra el alma de las cosas" la resume a la perfección.

Enhorabuena y un saludo.

El hijo del capitán dijo...

Me ha gustado, mucho, la imagen del niño dibujando, descubriendo, creando.
Pero me parece que eso, precisamente eso, sí es la belleza, ¿no?
Quizá en los trazos el alma se topa con la belleza, la descubre, la crea de la nada. Y por eso se asombra.
Luego, cuando aprenda a contemplar la belleza que le rodea -y no sólo a verla-, será cuando trate de imitarla.
Y entonces ya no se asombrará tanto...

María M. Bautista dijo...

Es cierto que esa imagen del niño creando sí que es bella. Aunque no me refería en mi texto a que no lo fuese. Me interesaba más explicar cómo el simple deleite estético no nos sacia, necesitamos de algo "obsesivo": lo ritual, lo mágico. Y, sean bellas o no, las creaciones de los niños lo tienen, porque surgen de una especia de concentración imperturbable, ordenada dentro de su caos, muy semejante a la del arte primitivo.
Y, como bien dices, esa "magia" desaparece casi siempre cuando dejamos de asombrarnos.

Muchas gracias por tu interesante aportación.
Un saludo.

PULGACROFT dijo...

Me ha encantado Maria M.
;)