jueves, 17 de marzo de 2011

Gotas de lluvia

El poema es la prolongación de lo real. No porque sea verídico, ni objetivo, ni siquiera realista. Lo es porque nace de un impulso cierto. De la nube de imágenes de una mente real. No existe el artificio. No existen las metáforas.
Por eso si yo digo que las gotas de lluvia son agujas, se clavarán sobre el que esté debajo. Se quedarán vibrando en los paraguas.

14 comentarios:

Olga dijo...

Y puede que mojando la memoria, cosiendo lo real y lo ficticio según sus propias leyes, no siempre escritas.
Muy buena (y muy hermosa) reflexión.

Olga Bernad dijo...

MMMM, no sé con qué cuenta he dejado el comentario, creo que estaba con la del correo...
En fin, se muá;-)
Saludos.

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias, Olga. Me alegra que te guste :)
No sé si el segundo comentario era para publicar o no, si quieres que lo borre dímelo.
¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Es muy interesante lo que dices.

Creo entender que el poema (la poesía) es una forma de conseguir que el entendimiento aprehenda y plasme la realidad, o dicho de otra manera, que el poema es ese instrumento que logra trasladar al lector la noción de realidad que el poeta es capaz de materializar en palabras.

Sin embargo, por lo que se refiere a la metáfora, no estoy del todo de acuerdo contigo.

La realidad es la sustancia de la poesía, el componente que integra el cuerpo de la poesía, el elemento constituyente de ese compuesto o agregado inmaterial en que consiste la poesía. Bien. Pero la metáfora, María, ¿no crees que es el método (o uno de los métodos) de conseguir ese trasplante de la realidad al entendimiento humano?

Si tú no dices que las gotas de lluvia son agujas, es decir, si no haces uso de la metáfora, si te limitas a decir que las gotas de lluvia son gotas de lluvia, ¿se opera ese "milagroso" proceso de aprehensión/comunicación mediante el que consigues hacer visible tu realidad a mis ojos?

Discúlpame si no he comprendido bien el sentido de tus palabras. En todo caso, te comento que me sigue maravillando la técnica que tienes tan extraordinaria de manejar el endecasílabo. No es usual poder disfrutar de versos tan bien escritos como este: "Por eso si yo digo que las gotas de lluvia son agujas,..." (¿7-11? ¿11-7? ¿14-4?)

Enhorabuena.

Carlos

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Carlos.
Creo que sí has comprendido el significado del texto. Claro que la metáfora hace partícipe al lector de la porción de realidad que es el poema, pero si se analiza como un "recurso literario", si se convierte en un hecho artificioso, deja de ser real. Quiero decir, al llamar metáfora a algo que no es ni más ni menos que algo absolutamente real, el poema se "acartona", se vuelve falso, una mera estructura de "recursos" que analizar y diseccionar. Yo no estoy de acuerdo con que se analice la poesía de ese modo (pero se hace y yo lo he sufrido como estudiante y lo sigo sufriendo)y he querido, aunque quizá de un modo muy tajante, dejar claro que eso que llaman metáfora es una realidad tanto o más consistente que la que vivimos y no un "recurso literario" o "figura literaria" como a muchos les gusta llamarlo (en mi opinión de manera equivocada).
No sé si he aclarado algo o lo he liado más. En cualquier caso gracias de nuevo por tu comentario, me ha parecido muy interesante.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola otra vez, María. Gracias por tus palabras.

Entiendo ahora mejor: la realidad es distinta para cada uno de nosotros, y la metáfora no es otra cosa que una aproximación a la visión o representación particular que cada quien tiene de la realidad. La poesía, pues, es el crisol en el que esa variedad de percepciones de lo real se comunican, haciéndose inteligibles unas a las otras.

Mediante la metáfora miramos con los ojos del poeta la realidad desde una perspectiva distinta, y reconocemos en los objetos nuevas propiedades o características que hasta entonces se nos pasaban inadvertidas.

Son las metáforas, por tanto, gafas,
vidrios de aumento para nuestras mentes,
lentes ajenas para que advirtamos
la realidad con ojos diferentes.


Carlos

María M. Bautista dijo...

Yo no lo habría explicado mejor. El poema es exactamente eso: una porción de realidad revelada, algo cierto pero que antes no existía para el mundo. La metáfora no es por tanto un recurso ni un artificio, ni tiene sentido analizarla como tal.
Muchas gracias por tu comentario y por tus cuatro endecasílabos :)

Un saludo.

Mae dijo...

Hermosa y acertada poética con la que no puedo estar más de acuerdo. Me atrevería a decir que en ese proceso incluso el propio poeta es consciente de la contingencia del poema justo en el momento de escribirlo. Poesía como contingencia.

Saludos.

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias, Mae. Muy interesantes tus palabras, me parecen una muy buena apreciación (y aportación).

Saludos.

LokoFanzine dijo...

Hola! Me gusta lo que haces ¿te interesa un intercambio de enlaces con mi nuevo sitio? Te lo dejo para que le eches un vistazo:

www.elproyectoimagina.blogspot.com

Un saludo

lokofanzine@gmail.com

María M. Bautista dijo...

¡Gracias!
He estado mirando tu blog y me ha parecido muy interesante. Seguiré atenta.
Un saludo.

LokoFanzine dijo...

Gracias!! Cuando quieras, ya sabes..

Ignacio Carcelén dijo...

Yo perseguiré el poema, porque mi hambre es atroz.
He estado alejado, pero ha estado delante, como la zanahoria.

María M. Bautista dijo...

Está delante más veces de las que nos damos cuenta.