lunes, 10 de enero de 2011

Día y noche en Prosperidad

Mi calle al mediodía es un cordel de oro hasta mi puerta. Y se descuelga entre las dos orillas de casas viejas y balcones bajos, como jaulas flotantes.

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Hay un monstruo dormido cuando salgo a la noche por las fauces del metro Cartagena. Es muy alto y oscuro, como un faro apagado: las grises Torres Blancas.

6 comentarios:

Anastasia dijo...

Te entiendo perfectamente; sin embargo, no es un monstruo que me asuste...
me da más miedo la ausencia de luz que hay detrás de él.

María M. Bautista dijo...

La oscuridad que anuncia es ciertamente más temible.

Gracias por comentar.

Beíta dijo...

:)
Simpre me hizo gracia la paradoja de las Torres Blancas que son grises.
Cuidado con los genios malignos y los monstruos...
jejeje
¡Un besote, prima!

María M. Bautista dijo...

¡Gracias!
A mí también me ha hecho gracia siempre esa paradoja y me apetecía escribir algo sobre ella.
La verdad es que es un monstruo que me resulta muy atractivo, jajaja.

Otro beso :)

Mae dijo...

No hay nada más triste que un faro apagado.

(Te he enlazado en mi blog, espero que no te importe... :)

María M. Bautista dijo...

Me importa para bien :D ¡Muchísimas gracias!