sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo

Algunos hacen ritos para evitar que el barco naufrague todavía. Porque temen la ola inesperada. Temen la tempestad ingobernable.

Otros tan sólo esperan la mañana. Merecen la mañana más que nadie.

13 comentarios:

AFD dijo...

Ojalá sea así!

Olga Bernad dijo...

No sé si el miedo es lucidez o cobardía, pero a mí me da miedo la tempestad ingobernable y me producen una cierta ternura todos los ritos propios y ajenos para conjurarla. Ese miedo produce civilizaciones y cosas así.

Sin embargo, es verdad; si hay quienes tan solo esperan la mañana, así, humildemente, puede que la merezcan más que nadie.

Vaya, en muy pocas líneas, tu texto hace pensar en muchas cosas.

María M. Bautista dijo...

Yo tampoco sé si ese miedo es lucidez o cobardía. Puede que tenga algo de ambas. Y sí, también yo veo mucha ternura en el rito y no creo que sea muy humano no participar de ninguno.

Pero el hecho de esperar tan sólo la mañana me admira.

Muchas gracias a los dos. Un saludo.

Carmelo dijo...

María, ¡qué maravilla de blog!
Con tanto ruido alrededor, da gusto cerrar la puerta y leer tus entradas bajito.
Muchas gracias por compartir tu mirada.

María M. Bautista dijo...

Gracias a ti por pasarte a leer estas entradas. Me alegra mucho que te gusten.

Javi dijo...

Espero que tú seas de los que esperan la mañana. Y espero mucho más que la consigas. Ya ves que sigo disfrutando de tu blog, que te agradezco.

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias. Lo cierto es que creo que en mí hay un poco de ambas actitudes.

All over Baby Blue dijo...

Me ha encantado tu blog. Espero que lo mantengas mucho tiempo!

María M. Bautista dijo...

¡Gracias! De momento no he pensado en cerrarlo, llevo menos de un año y espero que dure.

Mae dijo...

¡Hola, poeta!! Desde que llegué a tu blog por casualidad, a veces te visito.
Te deseo un año bonancible y pródigo en mañanas.

(¿Quién habló de cerrar qué?)

María M. Bautista dijo...

¡Muchas gracias! Te deseo lo mismo.

(No voy a cerrar nada :D)


¡Un saludo!

Sueño dijo...

Eso es decir SÍ a la vida, y vivir en el desconcierto, y, bueno, todo lo que Nietzsche dijo que era saludable. La tempestad ingobernable, es una de las formas más bonitas de decirlo que he leído hasta ahora. La tragedia, ¿no? Perfecto.

María M. Bautista dijo...

Muchas gracias. No sé cómo lo haces, pero siempre logras revelarme lecturas de mis propios textos de las cuales no era plenamente consciente :)