martes, 8 de noviembre de 2011

Periferia

Hay instantes en los que el sol y el alma están en vilo: en los minutos que preceden la noche en el vagón de un tren de cercanías. Porque el sol se adormece entre los cables, como un dragón de luz que se desangra sobre el abismo del mundo. Tal vez entonces alguien, alguien que no esperó jamás encontrar nada aquí en la periferia, se quede boquiabierto. Luego, después de esos momentos vacilantes, caerán el sol y el monstruo bajo la red pesada de la noche. Pero aún tenemos otro motivo más para vivir perplejos: toda una fiesta de luces que se cruzan, de silenciosas fábricas, de trenes sibilantes, de campos apagados nos espera. 

jueves, 6 de octubre de 2011

Otro sol y otros pájaros

Si muerte es el vacío que uno deja, la vida del que marcha a vivir otra vida se parece a la muerte. Muerte porque lo alumbra una luz que no vemos, negra como el olvido y el dolor del recuerdo, y duerme bajo el cielo de una noche lejana.
Y en esa noche dejan los murciélagos el rastro de sus vuelos geométricos y a tientas. Pero son otros. Otras estrellas tienen sus ojos sobre el mundo. Y otro sol amanece y otros pájaros.

Muy lejos de esa noche, la mañana termina con el sueño en el que vimos a ese que ya no tiene voz ni sombra. Este sol y estos pájaros señalan el lugar donde no existe. 

sábado, 30 de julio de 2011

Tel Baruch


En cada playa del mundo el mundo acaba. Una llanura de cielo y flor de espuma conduce al horizonte y al abismo. Y hacia allí se encaminan los incautos: yo los veo luchar contra la sed y el agua, dejando atrás las cosas que han amado, las huellas que han dejado, las altas torres de la ciudad blanca. Ellos se ven titanes que rozan la victoria. Los que quedan atrás, en la orilla de sol, los ven agónicos en un lecho lejano y agitado.

miércoles, 25 de mayo de 2011

La huella de una sombra

Lo que escribo es la huella de una sombra o el rastro ya borrado del vuelo cegador de los cometas. No es ni siquiera el sol de los eclipses. Ni lo que queda cuando tú te marchas.

martes, 19 de abril de 2011

Vampiros en Mesopotamia

Cortadles los tendones o atadles los tobillos, pero que no regresen del subsuelo. No dejéis que regresen. No dejéis que abandonen el espacio asfixiante de la tumba. Ellos envidian vuestra piel caliente y el sol con que peináis vuestros cabellos. Envidian el placer y los ratos ociosos. Tienen cuentas pendientes y envidian vuestro tiempo, vuestro ocaso lejano. Vendrán para teñir de negro la esperanza, de rojo la piel blanca. Vendrán para arrastraros al sótano del mundo:
envidian el dolor con el que dais la vida.

viernes, 8 de abril de 2011

Que un solo trazo acabe con la nada

Es sorprendente que un solo trazo acabe con la nada. Que dos trazos expresen ese asombro. Que tres sean la risa y cuatro el mundo. Cuando ves dibujar a los niños lo comprendes. No es la belleza lo que el alma busca, sino la magia que tiene lo obsesivo: esas bocas perplejas cuando avanza el color, igual que una tormenta luminosa. No es la belleza. Son las líneas erráticas de las que nunca alzaron ni el lápiz ni los ojos.

jueves, 31 de marzo de 2011

Berlín en bicicleta

A veces es mejor que el cansancio nos venza. Sentarnos en un parque vencido por el sol. Ver acercarse y alejarse el cielo, cuando sube el columpio, cuando baja. Un péndulo oxidado en la ladera de la hierba quemada, en un lugar que no era el objetivo. Vencidas por las calles y el zumbido veloz de los pedales. Dejando atrás la ruta. En un parque vencido por el sol.

jueves, 17 de marzo de 2011

Gotas de lluvia

El poema es la prolongación de lo real. No porque sea verídico, ni objetivo, ni siquiera realista. Lo es porque nace de un impulso cierto. De la nube de imágenes de una mente real. No existe el artificio. No existen las metáforas.
Por eso si yo digo que las gotas de lluvia son agujas, se clavarán sobre el que esté debajo. Se quedarán vibrando en los paraguas.

domingo, 13 de marzo de 2011

David Copperfield

En los ojos de Emily. En la boca de Dora. Antes de haberla visto. Cuando la dejó atrás. Él siempre la buscó. Siempre la quiso. Porque Agnes era el dedo firme que señala el cielo. El camino seguro entre las zarzas.

martes, 1 de marzo de 2011

Nacidos bajo el signo de Saturno

Tenía trece años y mi padre me regaló Nacidos bajo el signo de Saturno. Mis ojos lo leyeron como niños atentos. Tenía trece años y en las habitaciones vacías de mi mente se instalaron los genios y los locos. Hombres arrepentidos y creadores soberbios. Misántropos y amantes que persiguen la luz de una obsesión. Y yo pensaba en la melancolía como un camino en círculos por dentro de uno mismo: un descenso constante, un ascenso continuo. No todos están locos, me decía. Tan sólo están sedientos.

viernes, 25 de febrero de 2011

Nadie es nadie

En los vagones silenciosos del metro no soy nadie. Mis ojos se vacían y se alejan, igual que en la antesala de la muerte.

En los vagones silenciosos del metro nadie es nadie. Los ojos se vacían y se alejan.
Y en los cristales que dan al negro túnel bailan las sombras de fantasmas vivos.

jueves, 17 de febrero de 2011

El mundo conocido

El círculo del sol encierra el orden. Fuera de él, enemigos, noches, monstruos y una muerte sin dioses y sin juicio. Los egipcios temían dejar su casa cuando aún estaban vivos.
No temían en cambio el otro viaje, el que llevaba a Abydos, de donde nadie ha vuelto: el mundo conocido, el que está escrito.

miércoles, 26 de enero de 2011

No os dejéis engañar

 

Hay tormentas que llegan con el caballo blanco. Hay flores a la entrada de las cuevas. Hay falsos héroes y dragones mansos.

domingo, 23 de enero de 2011

Sobre el ruido del mundo

Siempre camino rápido: para estar y no estar, para pisar lo mismo suelo y aire. Siempre frente a mis ojos los rápidos destellos. Y siempre al otro lado las ideas fugaces, el ruido de una orquesta enloquecida sobre el ruido del mundo.

lunes, 17 de enero de 2011

Hendrickje


Para Hendrickje el agua es un espejo inesperado. Se maravilla al ver la ondeante silueta de sus piernas, la desnudez oculta para quien sólo ve la superficie.

lunes, 10 de enero de 2011

Día y noche en Prosperidad

Mi calle al mediodía es un cordel de oro hasta mi puerta. Y se descuelga entre las dos orillas de casas viejas y balcones bajos, como jaulas flotantes.

***
                                                             
Hay un monstruo dormido cuando salgo a la noche por las fauces del metro Cartagena. Es muy alto y oscuro, como un faro apagado: las grises Torres Blancas.

sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo

Algunos hacen ritos para evitar que el barco naufrague todavía. Porque temen la ola inesperada. Temen la tempestad ingobernable.

Otros tan sólo esperan la mañana. Merecen la mañana más que nadie.