miércoles, 28 de julio de 2010

La elegancia es el gesto


La elegancia es el gesto. No las joyas. No los vestidos. Está en la forma de cerrar los labios. Está en la forma de volver los ojos.

jueves, 22 de julio de 2010

Y el azul de repente

En estos días de julio recuerdo la Avenida de la Libertad y el sol tan alto. Un mediodía en una playa de Kelibia, donde tenía lleno de sal el pelo. Los campos de cultivo y el ocaso al final de una carretera. Una noche en Mahdía en la que nuestros ojos eran luciérnagas y apenas se distinguían el zumbido del mar y los mosquitos.
La subida a Gammarth y el azul de repente.

martes, 20 de julio de 2010

Para Anuskina

video



(Sólo tienes que cambiar Lisa por Ana y echarle imaginación para creer que te lo cantan a ti.)

miércoles, 14 de julio de 2010

Primera noche en las ciudades nuevas

Siempre me invade una tristeza inmensa y cae sobre mí la noche de la ciudad que desconozco. En qué cama me acuesto que no es mía, qué red de calles nuevas se extiende bajo mi ventana, qué traerá la mañana que aún no he visto.

viernes, 9 de julio de 2010

Niños jugando

Los que estaban distorsionados eran los niños anteriores, los que crecían sanos y felices en un mundo ensombrecido siempre por la enfermedad y por el hambre. Los que tenían actitudes adultas ya en la cuna. Los que parecían viejos en brazos de sus madres. Pero no éstos, que son torpes y frágiles, como todos, y que no entienden los juegos oscuros que mueven el mundo de los mayores.


lunes, 5 de julio de 2010

Yo vi la esperanza de los bienaventurados

Dante presentía la muerte de Beatriz, antes incluso de soñarla. Y presentía el caos y el descenso al Infierno y su gran obra. Porque en la Vida Nueva les escribió a las mujeres que entendían de Amor el germen de la Comedia, de un modo premonitorio y casi cinematográfico, como quien ya sabe lo que hay escrito en todos los años de su vida, o como quien "mata" a la amada para mayor fortuna de sus versos. Dijo que en lo alto Dios consolaba a los santos por la ausencia de Beatriz y les decía: 


"Diletti miei, or sofferite in pace
       che vostra spene sia quanto me piace
là ’v’è alcun che perder lei s’attende,
e che dirà ne lo inferno: O mal nati,
io vidi la speranza de’ beati".


"Queridos míos, ahora sufrid en paz/el que vuestra esperanza esté cuanto me plazca/allá donde hay alguno que la va a perder,/y que dirá en el Infierno: Oh mal nacidos,/yo vi la esperanza de los bienaventurados."