martes, 29 de junio de 2010

Karlovy Vary

Hace años que en Karlovy Vary vi una niña enferma. Y tenía en la mano una jarrita, que llenaba de agua y de esperanza. Se me quedó grabada para siempre. Y tenía unos ojos irreales. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizá el agua y la esperanza hicieron el milagro. Seguro que aquellos ojos irreales lo merecían.

samsa777 dijo...

Karlovy Vary...

María M. Bautista dijo...

Sí...qué recuerdos